“Estaba lleno de sueños”: quién era el ingeniero en sistemas venezolano asesinado por un celular en Argentina

“Estaba lleno de sueños”: quién era el ingeniero en sistemas venezolano asesinado por un celular en Argentina

Juan Francisco Fernández Acosta (27), el joven venezolano asesinado en Palermo.

 

 

 





En el lugar al que había llegado para tener paz, terminó siendo víctima de un crimen absurdo. A Juan Francisco Fernández Acosta (27), un ingeniero en sistemas que había emigrado de Venezuela, lo mataron de un tiro en la cabeza para robarle un celular. En pleno Palermo, un barrio que eligen los expatriados por su tranquilidad.

Por Clarín

“Lo conocí al joven, era un muchacho profesional, ingeniero en sistemas. Salía poco porque trabajaba mucho. Tenía proyectos y sueños, era muy emprendedor”, se lamentó una amiga de Acosta en diálogo con TN.

La chica, que llegó al país hace tres meses, recordó que Juan Francisco trabajaba junto a su amigo, que estuvo al momento del crimen: estaban tomando algo para cerrar el día.

La víctima tenía además una moto que utilizaba algunas noches para trabajar de delivery, un ingreso extra que utilizaba para ayudar a su familia.

“Es algo extremo. Aquí a dos cuadras tenemos una estación de Policía y vivimos una situación de inseguridad. Nosotros allá (en Venezuela) vivíamos siempre vigilantes. Aquí bajamos la guardia porque pensábamos que era más tranquilo y no fue así”, se quejó otro de los amigos de Fernández, que dijo conocer a la víctima desde hace poco más de un año.

“Estaba solo en el país, como muchos que vienen a buscar una oportunidad”, contó.

Según su relato, la familia de Fernández ya se enteró de la muerte del chico. Como no tienen dinero para ir a Argentina, pidieron que les hagan llegar las cenizas del joven en Venezuela. Otro vecino comentó que sus parientes dependían económicamente —en parte— de lo que el joven ganaba en el país.

Fernández vivía en una de las habitaciones de una casa ubicada en la calle Aráoz al 1450, entre las calles Gorriti y Honduras. Allí son varios los emigrados venezolanos que viven juntos o comparten las tardes. Uno de ellos, que prefirió no dar su nombre, contó en TN lo dificil que fue ver a su amigo tirado.

“Fue incómodo verlo así, tirado. Todos los días que paso por aquí me siento mal. Nosotros todos los días nos saludábamos. Era alguien con quien salíamos, jugábamos, mirábamos películas. Uno no se lo cree, pegar un tiro en la cabeza por un celular”, contó.

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