El futbolista del que depende Barcelona para poder inscribir a sus fichajes

Los jugadores del FC Barcelona, el francés Ousmane Dembélé (i) y el neerlandés Frenkie de Jong, celebran el segundo gol del equipo blaugrana durante el encuentro correspondiente a la jornada 26 de primera división que disputaron frente al Athletic Club en el estadio del Camp Nou, en Barcelona. EFE / Alberto Estevez.

 

Muy lejos quedó en el tiempo aquella foto que circuló en todos los medios catalanes con Frenkie De Jong, arrodillado, pidiéndole matrimonio a su novia, también neerlandesa, Mikki Kiemeney, aprovechando sus vacaciones en los Estados Unidos. En aquel momento, fue considerado como un episodio romántico, pero hoy, es uno de los motivos de mayor preocupación de los dirigentes, socios e hinchas del Barcelona e incluso para la prensa local.

Por Sergio Levinsky / Infobae

Es que es justamente De Jong y su pareja están muy cómodos con sus vidas en Barcelona y no desean por nada del mundo cambiar de ciudad cuando el club catalán está necesitando transferirlo para hacer caja (es uno de los jugadores de más valor de los transferibles del plantel) y ya recibió dos importantísimas ofertas por el muy buen volante de la selección de los Países Bajos, una del Manchester United y otra del Chelsea, en ambos casos, rondando los 80 millones de euros. La situación es desesperada porque si no consigue rebajar la masa salarial, no podrá inscribir a los nuevos jugadores a cinco días de su debut en la Liga.

El Barcelona logró activar diferentes “palancas” (el nombre que los dirigentes designaron para referirse a mecanismos para conseguir dinero urgente para contratar estrellas con los que sueña volver a pelear títulos luego de tres temporadas en las que sólo ganó una Copa del Rey) por un total de 707,5 millones de euros en dos meses con la venta del 25 por ciento de los derechos de televisión por 25 años y el 49,9 por ciento de la productora “Barça Studios”, sumados a la venta o cesión de algunos jugadores del plantel como Oscar Mingueza (Celta), Riqui Puig (Los Ángeles Galaxy), Clément Lenglet (Tottenham), y apura para los próximos días las salidas de Memphis Depay (a Juventus o Chelsea), Neto Murara (Bournemouth) y hasta se plantea la libertad de acción de Samuel Umtiti o Martin Braithwaite, quienes se niegan a dejar al club por los buenos salarios que perciben.

Sin dudas el caso más complicado de todos es el de De Jong, un volante cuya calidad nadie discute, pero ya en el final de la temporada pasada fue reemplazado en varios partidos y el entrenador Xavi Hernández dejó entrever que aún no se había adaptado al sistema de juego tradicional del Barcelona y en el entorno del plantel comenzó a especularse con que no tiene “ADN Barça” y que, además, percibe un salario altísimo a partir de un contrato firmado con la junta directiva anterior, que presidía Josep María Bartomeu y que, entonces, lo ideal sería una salida que rebaje la masa salarial total (una exigencia del Fair Play Económico de la Liga Española).

Todo indicaba que en el inicio del actual mercado de pases del verano europeo, De Jong saldría al Manchester United, debido a que el nuevo entrenador de los Red Devils, el también neerlandés Erik ten Hag, lo buscaba para que fuera eje de su nuevo equipo como lo fuera del exitoso Ajax de 2019, semifinalista de la Champions League y que goleara 4-1 al Real Madrid en el Santiago Bernabeu, pero allí comenzaron los primeros problemas porque el rubio volante de 25 años se negó a salir por estar cómodo en Barcelona y porque los ingleses no disputarán este año la máxima competición europea.

La tensión entre el Barcelona y De Jong empezó a trepar de a poco, y lo que primero fue una sugerencia a aceptar la transferencia, con los días pasó a ser una invitación explícita a marcharse, explicando a los medios que si bien se trata de un gran jugador, el club necesita imperiosamente el dinero de su venta porque ningún otro jugador cotiza tanto de los que pueden marcharse, algo que parece contradecirse con que uno de los jugadores que el club tiene en la mira es el portugués Bernardo Silva, del Manchester City, y de la misma o incluso algo mayor cotización, pero que es considerado una debilidad de Xavi, se manifestó hincha del Barcelona desde pequeño y por si fuera poco, podría aceptar un salario más bajo, la clave de todo.

“Si fuera por nosotros, Frenkie se quedará en el Barcelona y trataremos de activar todas las palancas para que no tenga que salir”, manifestó hace poco menos de un mes el presidente del club, Joan Laporta, dejando abierta una puerta para que De Jong pueda marcharse, pero ya esta semana, el propio Xavi Hernández modificó su discurso: “No sé lo que pasará con De Jong”, dijo, y más claro, lo colocó entre los que fueron al banco e ingresaron en el segundo tiempo ante Pumas de México por la Copa Joan Gamper el domingo en el Camp Nou, y no entre los titulares. El neerlandés es uno de los pocos que cuando fue presentado como todos los jugadores del plantel, antes del partido, recibió varios silbidos entremezclados con aplausos formales, pero lejos de las ovaciones de los 83.000 espectadores a muchos de sus compañeros.

Por si faltara poco, la situación se agravó cuando la Liga Española le comunicó en las últimas horas al Barcelona que no alcanza ninguna de las palancas activadas para poder inscribir a las nuevas contrataciones a pocos días de que venza esta posibilidad, lo que obliga ahora al club a buscar otras variantes que pasan por rebajar la masa salarial, para lo cual ya se reunieron los dirigentes con los capitanes Sergio Busquets, Gerard Piqué, Jordi Alba y Sergi Roberto para que traten de aceptar un nuevo quite parcial, pero no alcanza.

El tema sigue siendo De Jong, que ahora le dijo también que no al Chelsea (que sí juega la Champions y busca ser protagonista de la Premier League), con la misma justificación de siempre: que se encuentra cómodo en Barcelona y que no quiere salir. Harta ya de la negativa del volante, la dirigencia del Barcelona (según informa la Cadena SER), a través de sus abogados, comenzó a ver indicios de criminalidad en los contratos de renovación que el club firmó en tiempo de Bartoméu con el arquero alemán Marc ter Stegen, Piqué, Lenglet y De Jong, operaciones que generaron un costo mayor a los 300 millones de euros.

En teste sentido, el medio británico The Athletic publicó que el Barcelona instó a De Jong a volver a su contrato anterior, previo a la renovación de Bartomeu de octubre de 2020 debido a que la actual comisión directiva observa irregularidades.

Según este medio, el Barcelona envió a De Jong una carta el pasado 15 de julio informándole de estas irregularidades en la renovación del contrato hasta 2026, y lo mismo ocurre con las de ter Stegen (hasta 2025), Piqué (2024) y Lenglet (2026). Esas irregularidades consistían en una rebaja en el pago durante el primer año, pero un sustancial aumento desde el segundo (cuando ya habría cambio de comisión directiva), con un aumento de 311 millones de euros en la paga por parte del club a esto cuatro jugadores. De ellos, sólo Piqué aceptó llegar a un acuerdo. Por su parte, Bartomeu sostiene que esos contratos fueron revisados por los abogados del club, el Compliance, la auditora Ernst & Young y que tanto el Fair Play Financiero como los controles jurídicos de la Liga Española aceptaron en aquel momento estos contratos y la inscripción de los jugadores para el torneo.

El presidente del sindicato de futbolistas de Países Bajos, Evgeni Levchenko, sostuvo hoy que el argumento utilizado por el Barcelona contra de Jong podría ser catalogado como “extorsión” y que la situación ya está siendo motorizada por el Sindicato Mundial de Futbolistas (FIFPRO).

A dos días de su debut en la Liga como local ante el Rayo Vallecano, el Barcelona sigue sin poder inscribir a Robert Lewandowski, Raphinha, Jules Koundé, Andreas Christensen, Franck Kessie, y los dos que renovaron sus contratos, Ousmane Dembélé y Sergi Roberto, y sigue esperando que De Jong se vaya, pero el volante de Paíes Bajos resiste la pulseada.