Las universidades públicas del estado Bolívar están en peligro de extinción

Universidad de Oriente, núcleo Ciudad Guayana

 

 

 

 

Desde la avenida se ven las canchas ya sin techo, las paredes sin color y la maleza abarcando cada vez más terreno. Adentro el panorama no es distinto. Las aulas parecieran haber quedado atrapadas en el tiempo: hay polvo, telarañas… En los pasillos solo hay silencio y la evidencia de que en más de 10 oportunidades sus puertas han sido violentadas por la delincuencia. Este es el panorama de la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Ciudad Guayana, ubicada en San Félix, estado Bolívar.

Por Pableysa Ostos / Corresponsalía lapatilla.com

A pesar de las pésimas condiciones, los estudiantes siguen llegando a esta casa de estudios con ilusión de graduarse en una carrera universitaria, aunque a veces ignorando lo que se van a encontrar al cruzar el edificio, que ya con un letrero bastante desgastado, a duras penas se puede leer: “Universidad de Oriente (UDO), San Félix”, y en la otra esquina, “Tito Oviedo, actual alcalde del municipio Caroní”.

Universidad de Oriente, núcleo Ciudad Guayana

 

La UDO es tan solo una de las cuatro universidades públicas que funcionan en la ciudad. Junto a ella están la Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre (UNEXPO), Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) y la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada (UNEFA).

Según lo relatado por Robert Pérez, jefe de Bienes Nacionales de la UDO, el declive de la casa de estudio inició en el año 2015, cuando sujetos ingresaron al lugar y se llevaron todo el cableado, lo cual los dejó sin energía eléctrica.

Universidad de Oriente, núcleo Ciudad Guayana

 

“No quiere decir que antes no hubo uno que otro robo pequeño, pero fue ese ocurrido en 2015 el que nos acabó. Nos robaron toda la electricidad del área académica, los cables de alta tensión, los cables 001 que son bastante costosos, que alimentan toda el área de las aulas y oficinas administrativas. La biblioteca, la cual también fue acaba y destruida por completo, la sala de computación y tesis, y el comedor que fue desmantelado”, describió Pérez.

Delincuencia hizo de las suyas

Destaca que en 2020 con el inicio de la pandemia, la situación se agravó aún más. “La universidad fue dejada sola, con uno o dos vigilantes. Nos reincorporamos en septiembre y conseguimos una universidad devastada, sucia, robada”.

Universidad de Oriente, núcleo Ciudad Guayana

 

Muchas de las áreas se mantienen a flote debido a los esfuerzos realizados por los mismos estudiantes, quienes con sus propios recursos desmalezan, limpian las aulas y han recuperado el área administrativa. “Se ha ido manteniendo poco a poco, pero llegó diciembre y en ese periodo la biblioteca fue desmantelada. Se han robado todo. Estoy proponiendo recuperar la biblioteca, las tesis”, agregó Pérez.

La UDO abrió sus puertas por primera vez en 1997, con 33 aulas. Han transcurrido 25 años y toda la universidad está sin energía eléctrica. Solo 5 aulas están “operativas”, bajo aceptables condiciones pero de salubridad. En estas es donde se imparten las clases.

Universidad de Oriente, núcleo Ciudad Guayana

 

Ante la pregunta de si las universidades están en peligro de extinción, Pérez fue categórico: “En mi criterio, sí. Si todo sigue como está, estamos a un paso de desaparecer en cualquier momento. Es doloroso. Como se dice en la universidad ‘del pueblo veníamos, y hacia el pueblo vamos’. Pienso que debemos rescatarla para que su pregunta no se haga realidad, pero hay que estar claros y con los pies sobre la tierra: si seguimos como estamos en la UDO, estamos en periodo de extinción”.

Sin respuestas

Por su parte, Franklin Rodríguez, dirigente estudiantil de la UDO y alumno de administración, destacó que ellos han realizado todo lo que ha estado en sus manos como desmalezamiento, acondicionamiento de aulas. “Lamentablemente es insuficiente. Reconocemos la labor que hacen las autoridades universitarias con un presupuesto que envía el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, el cual no cubre las necesidades básicas”.

Rodríguez destacó que no han recibido respuestas de ningún cuerpo de seguridad del Estado que garantice el resguardo de la institución y protejan a los estudiantes que hacen vida en lo poco que queda en la universidad. “Hasta los transformadores se han llevado. El único que tiene electricidad es el edificio administrativo”.

Universidad Experimental de Guayana (UNEG), sede Atlántico

 

El estudiante hizo un llamado a la ministra de Educación Universitaria, Tibisay Lucena, que ni siquiera aparece en los medios de comunicación declarando sobre la situación de las universidades. “Por los menos veíamos a César Trómpiz diciendo una que otra cosa, pero le pedimos a Lucena que comience una evaluación del presupuesto de las universidades del país, porque todas están en pésimas condiciones y es lamentable para el futuro de nosotros, los jóvenes”.

En ruinas

En la UNEG, el panorama no es distinto. Esta casa de estudios cuenta con tres sedes en Ciudad Guayana: una de postgrado (en Chilemex) y dos de pregrado (en la avenida Atlántico y otra en Villa Asia), estas últimas en Puerto Ordaz. En la sede ubicada en Villa Asia, no nos permitieron el ingreso a las instalaciones. “Aún no llega el personal administrativo, ni docente”, fue la razón que nos dio una persona que estaba en la entrada de la institución.

Mientras que en la sede de la UNEG en la avenida Atlántico, simplemente no había nadie: ni vigilantes, ni personal administrativo. Se supo que la sede cerró al público hace algunos meses.

Universidad Experimental de Guayana (UNEG), sede Atlántico

 

Un grupo de estudiantes accedió a conversar con el equipo de La Patilla, bajo la condición de anonimato. Este grupo maneja una cuenta en Twitter a través de la cual denuncian las situaciones que pasan en esta casa de estudios.

“Todos los grupos se mantienen anónimos por temor a represalias por parte de los directivos o autoridades de la universidad. Uno ve que el salón se está cayendo, pero uno de cierta manera no puede decir qué está sucediendo, por las acciones que se pueden tomar en contra de nosotros al hacer ese tipo de denuncias”.

Robos y hurtos masivos

Aunque están en zonas distintas y con más de 10 kilómetros de distancia, la realidad en las sedes de pregrado de la Universidad Nacional Experimental de Guayana no es distinta a la de la UDO. En la UNEG, la delincuencia ha cargado con unidades de aires acondicionados, sillas, mesas, tomacorrientes, incluso, con el cableado de las paredes de algunos salones.

 

Universidad Experimental de Guayana (UNEG), sede Atlántico

 

“El laboratorio de la sede Atlántico también ha sido víctima. Tengo entendido que intentaron instalar unas rejas adicionales, pero también las rompieron. En la sede de Villa Asia, las unidades de aire acondicionado se las han llevado o no están operativas por algo tan sencillo como gas”, agregó el estudiante.

Mencionó que hasta las organizaciones estudiantiles han desaparecido. “No hay presencia de movimientos estudiantiles, no se ven haciendo nada”.

Denunció que no cuentan con internet dentro de la universidad y que algunas de las aulas terminaron siendo clausuradas, debido a que el techo ya estaba bastante deteriorado y soltaba partículas que afectaban la salud del alumnado y los docentes.

Fotos Cortesía: Universidad Nacional Experimental de Guayana, sede Villa Asia

 

Sede en abandono

Por su parte, Raúl Brito, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), explicó que cuando un docente percibe un salario de 10 a 20 dólares, la deserción es inevitable. “Hay muchas renuncias de profesores con maestrías o doctorados. Ese salario no les permite sobrevivir, porque se están muriendo de hambre”.

Explicó que la sede administrativa, ubicada en la avenida Las Américas, está sin energía eléctrica, por lo cual están evaluando la posibilidad de mover a ese personal a la sede de Villa Asia.

Pero Brito alerta que esa medida prácticamente eliminarían las únicas aulas que se tienen operativas, las cuales son 12 en pregrado. En la sede de Chilemex, solo están operativas entre 14 y 16 aulas para impartir los postgrados.

Fotos Cortesía: Universidad Nacional Experimental de Guayana, sede Villa Asia

 

Advirtió que no se cuenta con la capacidad para atender a los más de 4.000 estudiantes inscritos en la actualidad. Ante la interrogante de por qué la sede de la avenida Atlántico cerró sus puertas, la respuesta por parte del profesor fue clara: “Las tres edificaciones que cuentan con unas 50 aulas, están cerradas, también los laboratorios, y esto sucedió antes de la pandemia”.

“La universidad decidió cerrar esa sede, porque el gobierno nacional recortó en el presupuesto universitario que se utiliza para el mantenimiento general, reposición de laboratorios, los buses, lo relacionado al comedor, becas, copias. En resumen: por falta de presupuesto para mantenimiento de los baños y la infraestructura”, comentó Brito.

Fotos Cortesía: Universidad Nacional Experimental de Guayana, sede Villa Asia

 

Coordinarán acciones

El Secretario de Seguridad Ciudadana del estado Bolívar, Edgar Colina Reyes, explicó que dentro de las áreas que deben cubrir los organismos de seguridad ciudadana están contemplados los colegios y las universidades. “Es necesario hacer un plan integral preventivo de orientación, de charlas, de que vean al funcionario policial como un coordinador social”.

“Ciertamente por las instituciones educativas al no tener actividad académica, han quedado desguarnecidas, han quedado a la intemperie, han quedado en manos de la delincuencia, y se han visto afectadas desde el punto de vista de la estructura, de los bienes inmuebles y, sobre todo, lo que generan estos actos vandálicos de los grupos delicuenciales”, destacó Colina.

Fotos Cortesía: Universidad Nacional Experimental de Guayana, sede Villa Asia

 

Lo cierto es que la pandemia intensificó el deterioro de las infraestructuras universitarias, las cuales desde hace años ya venían sufriendo las consecuencias de los recortes presupuestarios del régimen chavista y los desmanes del hampa. En educación superior, el horizonte vislumbra un futuro nada promisor para las nuevas generaciones de venezolanos.