La UCV batalla por seguir funcionando en medio de la crisis

La UCV batalla por seguir funcionando en medio de la crisis

Un apagón en la Facultad de Antropología en la Universidad Central de Venezuela en Caracas. Los alumnos y profesores de esa casa de estudios tratan de mantenerla abierta en medio de la crisis económica y política que vive el país. Foto: Humberto Duarte

 

 

En la clase del profesor Carlos Molina hay un bebé que llora, pero Molina sigue como si nada.





Molina sabe que muchos de los alumnos en su clase de enfermería en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en Caracas tienen que superar grandes obstáculos para poder estar allí, en medio de la grave crisis política y económica que afecta al país. Así que cuando el bebé de tres meses de la alumna Moraxis Granado empieza a llorar, Molina apenas de presta atención sigue hablando de los aspectos éticos de la enfermería, publica El Nuevo Herald.

Por: Eduard Freisler | Especial para el Miami Herald

“Vemos alumnos que pasan trabajo para dar de comer a sus bebés, porque en el país escasean los alimentos. Pero así y todo vienen a clases, muchas veces tienen que caminar grandes distancias, estudian con dedicación para poder graduarse. Sueñan con una vida más digna para ellos y sus hijos”, dijo Molina, quien califica de heroicos esos esfuerzos..

La UCV tuvo un papel significativo durante la revuelta del año pasado contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, y muchos de sus alumnos participaron en las protestas callejeras, que a final de cuentas las fuerzas del gobierno aplastaron. Pero los alumnos han seguido asistiendo a clases.

En el caso de Granado, Molina tiene toda la razón cuando habla de los caminan tramos largos, y las vicisitudes. Granado, de 30 años, por lo general se levanta a las 3:30 a.m. para hacer fila para comprar alimentos, porque la escasez de comida se ha generalizado en el país. Entonces tiene que caminar más de una hora para llegar a la universidad, porque no tiene dinero para el autobús.

Granado siempre lleva a su pequeño Israel con ella porque no tiene nadie que se lo cuide y no puede pagar una niñera. Cuando el bebé llora muy fuerte, se levanta y se pone a caminar por el aula para que se calme. Algunas veces, algún compañero de aula se ofrece a cargarlo para que ella no pierda mucho de la clase.

Puedes leer la nota completa en El Nuevo Herald.