Aprovechan las algas para la creación de abono

(foto Jorge Brito)

En Nueva Esparta, las condiciones están dadas para que se utilice la gran cantidad de algas que llega a las costas por el fuerte oleaje o temporales del mar para combinarlas con lodos residuales de las plantas de tratamiento y materiales vegetales e iniciar un compostaje que resulte en abono orgánico. elsoldemargarita.com.ve

Desde el Centro Regional de Investigaciones Ambientales (CRIA) de la Universidad de Oriente (UDO) se impulsa un estudio en el cual los “arribazones” de algas (acumulación de algas en la orilla) son empleados como materia prima en el proceso de creación de abono orgánico.

Los bachilleres Yean Carlos Marín y Efraín Martínez desarrollan este proyecto de investigación para aprovechar los recursos naturales e impulsar el área agrícola.

Marín destacó que decidieron involucrarse para emplear las ciencias marinas a favor de la comunidad y sobre todo del sector agrario, además, con el proyecto evitan que la putrefacción de las algas, cuando pasan mucho tiempo en las costas, perjudique a los habitantes y visitantes de las playas.

Otro aspecto positivo que señalan es que al recolectar las algas para transformarlas, se evita que sean transportadas al vertedero.

Con el proyecto “Arribazones de Macroalgas Marinas y su Aprovechamiento para la Elaboración de Fertilizantes Orgánicos”, los estudiantes de Biología Marina intentan abrir un espacio para la fabricación de un producto y potenciar la agricultura con una mezcla que no es nociva sino enriquecedora de los suelos.

Martínez explicó que el tiempo de elaboración del compostaje varía según la cantidad de material empleado, pero suele ser de 90 días, y cada 45 se debe dar vuelta a la mezcla para que las bacterias degeneren el material.

Hasta la fecha, los estudiantes han empleado el producto final en los jardines del campus de la UDO.

Nuevas especies

En el proceso de recolección de las algas para convertirlas en fertilizante, los estudiantes catalogaron 102 especies de algas, seis de las cuales son nuevas en Nueva Esparta y una de ellas nunca había sido encontrada en el país o en el océano Atlántico.